Qué tiene que pasar para que salgas de tu “Zona de Confort”


 

“Un objetivo, una meta, un blanco, sirven para determinar la acción de hoy y obtener el resultado de mañana.”
Peter Drucker

 

¿A quién no le da miedo salir de su zona de confort? ¿Quién prefiere quedarse en ella? ¿Es bueno estar en la zona de confort?

¿Es malo…?

Hemos oído hablar tanto de la famosa “zona de confort”, que de tanto usarla ha perdido o está perdiendo su valor.

 

Sofá-zona-confort

 

Hemos oído decir que hay que salir de ella, que fuera es donde suceden las mejores cosas. También hemos oído decir que no, que es mejor quedarse en ella y ampliarla, blablabla

Tanto hemos oído y leído sobre ella que parece que si no sales, nunca te va a pasar nada, ni bueno, ni malo. ¿Tú qué opinas?

Yo diría que la zona de confort es ese lugar donde estás súper cómodo, donde no arriesgas, donde no hay miedo… Ese lugar en el que piensas que tienes controlados todos los aspectos necesarios para tu vida y donde, por tanto, te sientes seguro, pero que puede convertirse en ese temido lugar donde nunca pasa nada.

¿Realmente crees que esto es así?

 

Aprendizaje-magia

Sabemos que existen tres zonas:

  • Zona de confort
  • Zona de aprendizaje o de expansión
  • Zona de pánico o zona mágica

 

También sabemos que a casi nadie le gusta ir más allá de su zona de confort, a pesar de saber que fuera de ella es donde sucede la magia. Que es el lugar donde podemos crecer, aprender y desarrollarnos ampliando nuestros horizontes más allá de lo que podamos pensar.

 

Pero también sabemos que salir de ella es aterrador en muchos casos.

 

 

No te engañes. Piensa en todas esas cosas que te dan pánico y que no quieres hacer por esa razón; tareas como hablar en público, asumir nuevas responsabilidades, reinvertarte, enfrentarte a situaciones complicadas…

 

El problema es que sabes que estas tareas además de desagradables son necesarias. Y a medida que crecemos vamos aprendiendo y encontrándonos con todas esas situaciones a las que tememos enfrentarnos y en las que debemos adaptar nuestro comportamiento.

Y que si no tenemos la habilidad y el valor para afrontar algunas de estas situaciones, podemos estar perdiendo grandes oportunidades.

 

Avanzar-arriesgar

Para avanzar es necesario arriesgar, saber gestionar los cambios y no acomodarse demasiado. Hacer cosas nuevas o simplemente plantearte la vida de forma distinta, ya que vivir permanentemente en tu zona cómoda a la larga tiene un alto coste emocional que te impedirá progresar en tu desarrollo tanto personal como profesional.

 

Con esto no estoy queriendo decir que haya que lanzarse al vacío, sino que hay que salir de ella de forma planificada, habiendo analizado previamente cuál es el riesgo y teniendo una estrategia meditada para superarlo y afrontar las consecuencias, si las hay, con el menor sufrimiento posible.

 

Esta planificación previa te hará sentir lo suficientemente seguro como para poder abandonar esa sensación de seguridad que te produce el estar en la zona cómoda. Pero sé objetivo, analízalo y piensa que lo que generalmente te impide salir no es tu falta de motivación, sino el miedo a lo que pueda suceder y al resultado de tus acciones.

Pero, ¿cómo podemos evitar estas situaciones desagradables, pero que al mismo tiempo pueden llegar a ser beneficiosas para nosotros?

Honestidad

 

Sé honesto contigo mismo

Cuando rechazaste aquella oportunidad de hablar en público, era en realidad ¿porque no tenías tiempo de prepararla o porque tenías miedo? Y aquella vez que no resolviste aquel malentendido con tu compañero de trabajo, ¿era porque pensabas que no merecía la pena discutir o porque tenías miedo al conflicto?…

 

Haz un inventario de todas esas excusas que te das a ti mismo para evitar  esas situaciones fuera de tu zona de confort y pregúntate si son ciertas o si estás engañándote a ti mismo.

 

Ten en cuenta que no vas a ser capaz de superar la falta de acción sin ser honesto con cuáles son tus motivos reales.

 

Plantéate retos pequeños

Retos

Sé realista y márcate un objetivo y una estrategia para llegar a él. Arriesga, pero al mismo tiempo sé prudente. Identifica aquello que te resulta más complicado de llevar a cabo en una situación concreta y busca varias soluciones hasta adaptarla a la forma en que te resulte más sencillo, para de este modo personalizarla.

Imagina que tienes como reto hablar con un grupo de desconocidos en un evento de networking. En lugar de sentirte presionado por la situación y evitar acudir al evento, céntrate en una o dos personas de la sala que te resulten afines y trata de entablar una conversación con ellas.

Se trata de que tomes el control de la situación y que la adaptes a ti.

Una vez que decidas salir de tu zona de confort, aunque te resulte incómodo, y pongas en marcha tus habilidades, te darás cuenta que todo eso a lo que temías inicialmente, al final no era tan malo como pensabas.

Te darás cuenta de que tienes más poder del que pensabas.

Y después de haber dado el paso, te sentirás satisfecho por haberte dado la oportunidad de crecer, aprender y desarrollarte de forma personal y profesional.

 

Ampliando o saliendo de tu zona de confort, ¡¡qué mas da!!

 


Acerca de Olga Ferrera

Facilitadora del cambio de Actitud. Coach en Orientación Profesional. Prospectora de empleo. Gestión del Cambio y Marca Personal para el Empleo.

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