Replicantes y Humanos del 3.0


“Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad? Eso es lo que significa ser esclavo”.

Blade Runner

 

Hoy he vuelto a ver Blade Runner, película de Ridley Scott del año 1982, basada en el libro de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Se trata de una película de las denominadas de culto y única en su género, un film negro de ciencia ficción. Que a pesar de que han pasado ya algo más de treinta años desde su estreno, no ha surgido otra producción cinematográfica que la supere, destacando por su estética en la representación de esos mundos imposibles.

 

En el año 2019 Los Ángeles es una ciudad oscura y deprimente. La Tyrell Corporation ha creado un modelo de robot llamado Nexus-6 virtualmente idéntico al hombre, pero superior en fuerza y agilidad, pero sin emociones ni capacidad de empatía, al que se le da el nombre de Replicante.

 

Estos androides trabajan como esclavos en colonias. Después de un sangriento motín por parte de cuatro replicantes llaman a Rick Deckard (Harrison Ford), un ex-policía de un cuerpo especial llamados Blade Runners que se encargará de identificar, rastrear y matar, o “retirar”, en términos de la propia policía, a estos replicantes rebeldes que se encuentran en la Tierra y que andan sueltos por Los Ángeles.

 

Una parte importante para descubrirlos es la aplicación de la prueba de empatía (Test de Voight-Kampff) que es utilizada para saber si los sujetos investigados son replicantes o humanos.

Se trata de una máquina que mide sus reacciones según las preguntas formuladas. Si en el sujeto se desencadenan una serie de respuestas emocionales es porque es humano, por lo que la ausencia de empatía es lo que les permitía identificar a los replicantes.

 

La película por tanto trata sobre el difícil límite existente entre lo artificial y lo natural, representados ambos por los androides y los humanos respectivamente.

Lo que me lleva a pensar en la relación que esto tiene con esas personas que se mueven en el mundo virtual haciéndose pasar por auténticos humanos, fingiendo tener sentimientos y cualidades contrarias a los que realmente tienen.

Cuando en realidad son replicantes que fingen unos sentimientos que no tienen y que no superarían esta prueba de empatía.

Esa Pose 3.0 en la que muchos de ellos fingen ser lo que no son, como los androides Nexus-6. Replicantes de última generación, vendedores de humo, que actúan representando un papel.

 

Pero, ¿cuál es el límite entre esa pose artificial y lo natural y auténtico?

Aparece la división entre lo que se es y lo que se aparenta y hay personas que se limitan a actuar para ser reconocidas. Están más preocupadas por parecer que por ser, les preocupa sobremanera la opinión que puedan tener sobre ellas y se muestran en la red con una capa que oculta su verdadero ser.

 

No te dejes arrastrar por lo que hacen otros. Analiza la situación, fija tus metas y define tu estrategia. Diferénciate y sé coherente.

Ser auténtico exige un gran nivel de autoconocimiento, saber cuáles son nuestras necesidades, intereses, valores y lo que realmente es importante.

 

No debemos perder el norte, para ello buscaremos en nuestro interior y elegiremos libremente y no porque sea una pose, lo que queremos hacer o decir. Valorando el impacto de nuestras decisiones y acciones sobre los demás, pero sin traicionarnos a nosotros mismos.

Y sin olvidar que los clientes, tanto si buscas empleo como si eres emprendedor, están ahí fuera.

 


Acerca de Olga Ferrera

Facilitadora del cambio de Actitud. Coach en Orientación Profesional. Prospectora de empleo. Gestión del Cambio y Marca Personal para el Empleo.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.